sábado, 30 de marzo de 2013

Reseña Literaria: Saga Inmortales 01 - Eternidad



Género: Romántica juvenil

Autora: Alyson Noël

Edición: ebook

Año: 2009

Nº de páginas: 196

Sinopsis:

Ever guarda un secreto; puede oír los pensamientos de todos los que están a su alrededor, ver su aura y descubrir su pasado con solo tocarles la piel. Abrumada por la fuerza de este extraño don, vive encerrada en si misma y solo tiene dos amigos, los excéntricos Haven y Miles.
Todo cambia, sin embargo, cuando Damen se incorpora a su clase; atractivo y enigmático, despierta rápidamente el interés de todas las chicas del instituto. Ever, como siempre, intenta mantenerse al margen, pero muy pronto descubre con una mezcla de temor y fascinación que Damen no tiene aura y que altera de forma misteriosa todos sus poderes...

Opinión:

Como dije en la anterior entrada, el Top 10, me parece una historia envolvente, que te atrapa. Aparte de tener una gran dosis de romanticismo no carece de aventura. En general, el libro me gustó mucho. El único pero que pondría sería lo triste que es la historia refiriéndome a la muerte de su familia.
Otro punto en la novela que me llamó la atención fue cuando hablaba de su anterior vida, antes del accidente. Antes era la chica popular y pasó a ser una chica apartada de los demás, rechazada salvo por sus dos mejores amigos.
Ever es una protagonista fuerte y que ha pasado por mucho. No se rinde y lucha por Damen, el chico que quiere, aún a pesar de las dificultades que se le ponen por delante (resumiendo una chica llamada Drina). 
Damen es guapo y atractivo pero un poquito engreído. Eso sí me encanta el detalle de los tulipanes rojos. Quizás lo que más atraiga a Ever de Damen es que sus poderes no funcionen cuando él la toca.    
Entre los poderes mágicos que tienen los dos los que más me destacaron fueron: de Ever el que pudiese saber que estaba pensando cada uno y las auras y su significado dependiendo del color. De Damen el poder de fabricar lo que quisiese como los tulipanes.  
En general, es una historia interesante de la que no te aburres. Este libro pertenece a una saga de seis libros, siendo este el primero. 

Lo mejor: Como se conocen los protagonistas.

Lo peor: Los detalles tan tristes de la vida de Ever.

Puntuación:
7.5

sábado, 2 de marzo de 2013

Capítulo 2 (parte 2)


***

Estaba oscuro fuera del castillo pero aún más en el bosque. ¿Cómo había llegado allí? se preguntó Elaine. Le dolía mucho la cabeza y si no se equivocaba estaba atada a un árbol. Tenía vagos recuerdos...
Iba con su comitiva hablando con su capitán de guardia cuando unos encapuchados de negro les tendieron una emboscada.
Su guardia cayó y solo sobrevivieron ella, su capitán de guardia y su segundo al mando. A ella la habían cogido y se la habían llevado al bosque y, si no se equivocaba, a ellos les habían dado un golpe en la cabeza dejándolos inconscientes.
Ella, como también había luchado, había recibido varios golpes y estaba un poco mareada; pero la culpa de que ahora le doliese la cabeza era porque el bruto que la llevaba, cuando la tiró al suelo le dio un golpe en la cabeza contra el árbol. La verdad es que no se acordaba de él, lo cual, la perjudicaba.
Miró hacia el castillo del rey y la reina, la estarían esperando. Había salido un poco tarde del castillo porque no tenían preparadas las provisiones para el viaje y la comida no estaba en buen estado. Aquello era extraño. Su cocinera y amiga, Marion, se había asegurado de que todo saliese bien y es que era también, una excelente cocinera. Ahora si lo pensaba bien se daba cuenta de que le habían tendido una trampa en el bosque y un sabotaje en su propio castillo. Cuando llegase se encargaría de saber quien había sido el traidor; si es que salía viva, claro.  Las posibilidades no eran muchas pues estaba atada al árbol por la cintura y las manos con una cuerda. Lo que tenía libre eran los pies. Eso ya le daba más posibilidades.
Un aullido atravesó el aire y a Elaine se le congeló la sangre en las venas. Si venían los lobos iba a tener muchos problemas. Parecía que su secuestrador no la había registrado porque aún notaba el cuchillo que siempre llevaba en las botas. Mirando hacia un lado y a otro asegurándose de que no había nadie, levantó la pierna dejándola en vertical y la desplazó hacia el lado opuesto de donde se encontraba la daga. Muy despacio y con mucho esfuerzo la desplazó y el cuchillo empezó a deslizarse por la pierna.
Después de un rato el mango de éste chocó contra el estomago de Elaine sin hacerle ningún daño. Con un suspiro bajó la pierna y se curvó hacia un lado dejando que cállese encima de la hierba, a su lado. Con esfuerzo curvó la pierna derecha y empujó el cuchillo donde estaban sus manos atadas. La volvió a estirar y cogió el cuchillo con las manos.
Con los pocos y limitados movimientos que le permitían las ataduras, logró rasgar las cuerdas dejando sus manos libres. Las llevó hacia delante y cortó la cuerda que la ataba por la cintura quedando al fin libre. Se frotó las muñecas que le dolían de las ataduras y se levantó ágilmente. A la vista no había un alma y era raro que el secuestrador aún no hubiese vuelto. Se pensaría que atándola así no escaparía pero estaba en un grave error.
Aguzando bien los oídos volvió por donde creía que la había llevado su captor. Tenía que encontrar a Julian y a Gordon pues sabía Dios en qué condiciones se encontraban. Andando con sigilo no haciendo el menor ruido iba mirando a todas partes, aunque poco veía pues la espesura del bosque era densa y la luna iluminaba muy poco.
Cuando ya había caminado un buen trecho avistó un pequeño claro y dos figuras tiradas en el suelo. Sí, seguro que eran ellos. Elaine sintió el impulso de salir corriendo hacia ellos , ya que eran unos buenos amigos; pero se contuvo porque podía ser una trampa. Lo más probable.
Mirando por todos los lados se fue desplazando muy despacio y sin hacer ruido hacia un árbol bastante alto y que tenía las ramas lo suficiente bajas para poder subir. Con lo poco que se veía no sabía dónde poner el pie pero gracias al tacto logró dar con las ramas. Fue escalando hasta que estuvo lo suficientemente alto y se asomó por entre las hojas.  
En el suelo estaban sus dos hombres tirados como cuando se habían llevado a Elaine. Por los alrededores parecía no haber nadie ya que solo se escuchaban los típicos sonidos de una noche de verano: los grillos, los búhos.... Cuando se cercioró de que no había nadie más en el claro, bajó del árbol rápidamente. La preocupación por sus amigos la hacía moverse más rápido y no se fijó si había alguien más aparte de en el claro, y quizás ese fue su error.
Cuando bajó  y se iba a girar para correr hacia el claro fue empujada contra el tronco del árbol por el que había subido. Unas manos la tenían agarrada por los brazos y un cuerpo fuerte y musculoso la aprisionaba contra el árbol. Era mucho más fuerte que ella, pues Elaine intentaba soltarse pero no era capaz. Siguió intentándolo pero su fuerzas empezaban a flaquear, ya que era como pelear contra un muro.  Soltando un suspiro de irritación le iba a decir que la soltara cuando la voz de él la detuvo:
-Milady, milady, milady... ¿qué es lo que hacéis sola, por la noche y en el bosque?- ¡Qué voz! Grave y con un pequeño acento del sur. Le hablaba al lado del oído y lo peor es que la tenía cautivada; sin duda podría estar escuchándole todo el día. Se reprendió tan siquiera por pensar eso, la había básicamente acechado y ahora la tenía totalmente inmovilizada. Por el momento era su enemigo y por lo tanto su odio era para él. Tragando saliva, le dijo con tono desdeñoso:
-¿Y a vos que os importa? Soltadme en este mismo instante- Su fuerte carcajada resonó en el aire. Elaine notó que se sonrojaba y volvió a forcejear pero él la sujeto aún más fuerte. Entre risas dijo:
-Que lengua más viperina tenéis, mi dama de los árboles. Debo deciros que me gusta, y mucho. Mirad en vez de tratarme tan mal, deberíais darme las gracias pues os he salvado de una muerte segura. Por estos parajes andaba un hombre bien pertrechado y creo que iba en la dirección de la que vos veníais. Pero tranquila, mi bella doncella, ya os he rescatado de tal fatal destino.- <<Ja>>pensó Elaine. ¿Cómo se iba a fiar de semejante truhán? Seguro que estaba mintiendo como un cosaco. Decidió que a lo mejor enfadándolo le hacía desembuchar.
-Tenéis demasiada labia, señor; pues tales palabras me parecen una falacia.
-Bueno, bueno... ¿Dudáis de mis palabras? No deberíais ya que soy honesto. Me habéis ofendido.   
-¿No me digáis?- preguntó Elaine con una voz alegre fingida.
-Y ahora con sarcasmo ¿eh? ¿Qué pretendéis?- La boca de él se iba acercando más y más a su mejilla y Elaine iba contando los segundos que pasaban con su avance. ¿Quién era? ¿Qué quería? ¿Por qué le hacía eso? ¿Por qué sentía aquello?
-Noto como vuestra respiración se acelera, milady...
-Será por la rabia que aumenta.
-Vaya, no me digáis que me vais a arañar...
-Si tengo oportunidad...- Otra carcajada suya resonó en el aire; entonces con más fuerza que antes le deslizó lentamente las manos por sus brazos hasta sus manos y le agarró las dos con una suya. Con esas caricias Elaine sintió un escalofrió y se reprendió a si misma por no sentir asco. De pronto le dio la vuelta bruscamente y la apoyó contra el árbol.  
Un rayo de luna se coló entre las hojas de los árboles e iluminó su rostro. Era asombrosamente bello. Tenía el pelo negro y una cara bronceada pero lo que más le llamó la atención  a Elaine fueron sus ojos, de un verde brillante. Nunca, donde fuese, pasarían desapercibidos. El rayo solo los iluminó un momento pero bastó para que esos ojos le quedasen grabados en la memoria.  Eran los ojos más verdes que había visto en su vida. No los olvidaría nunca.
Mientras miraba embobada a sus ojos él había levantado la mano y le estaba acariciando los mechones rojizos de su pelo. Parecía absorto al igual que Elaine. Ninguno dijo nada, en ningún momento. Solo se miraban. De repente él murmuró:
-Este pelo... me vuelve loco.- Y a continuación bajó la cabeza y besó a Elaine.